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Trabajamos la autoestima en la escuela

Jueves 13 de enero de 2011, por Pepe López Sánchez

Antes, en los procesos educativos, se insistía más en lo negativo que en lo positivo. Así, cuando los niños y las niñas hacían algo bien -como se consideraba su obligación-, no recibían ningún tipo de reconocimiento. Sin embargo, sí que se incidía en los errores, con lo que su autoestima tendía a mermarse.

Para mejorar el autoconcepto necesitamos partir de que cualquier persona, por el hecho de serlo, tiene la consideración de valiosa. (Conviene no confundir al niño o a la niña con su conducta).

Precisamos creernos y valorar nuestras cualidades: físicas, de personalidad, lo que hacemos de manera adecuada, etc. Aquí nos encontramos con un problema a resolver, ya que socialmente no está bien visto que uno se quiera y hable bien de sí mismo y, si alguien lo hace, se le suele decir: “No tienes abuela, ¿verdad?”.

Reconocer las propias valías o los logros, no tiene que ver con hacer ostentación de uno mismo o de lo que uno tiene que, por otra parte, podría indicar un bajo nivel de autoestima.

También resulta útil aceptar y agradecer las valoraciones positivas que nos digan. Con frecuencia no lo hacemos y tendemos a quitarles valor y, ante un halago, podemos contestar: “Tú que me miras con buenos ojos,” o “Me lo dices porque eres mi madre”.

Cuando alguien ha incorporado una mentalidad negativa, le salen de forma automática las críticas o lo menos favorecedor. Por tanto, necesitamos entrenarnos en decir lo positivo a los demás y reconocerlo en uno mismo. Como lo positivo y lo negativo tienen un alto grado de subjetividad, conviene hablar desde uno, relativizando y no usando el verbo “ser”. Expresiones como: “Yo me veo inteligente” o “Te percibo ingeniosa”, permiten que otra persona pueda verlo de forma distinta, de esta manera se evita la confrontación.

Para ganar autoestima incorporaremos también, el pedir reconocimiento o valoraciones positivas. Pedir lo que uno necesita se convierte en un gesto generoso con uno mismo. Muchas veces “jugamos” a que el otro adivine lo que necesitamos o pensamos que no merecemos ningún elogio, y estas maneras de actuar tienden a llevar a la frustración o a la infravaloración.

Por último, va bien aprender a rechazar lo negativo que nos digan. Cuando se recibe un insulto u otras formas de degradación, se suele responder: “Y tú más”. Esto supone que hay aceptación de todo o de parte de lo dicho, aunque después le contestemos: “Y tú, mil veces más.” Resulta mejor decir frases como: “Yo no me veo así” o “Te pido que no me grites.”

Resulta muy difícil ayudar a los niños y a las niñas a tener una autoestima ajustada si los padres y las madres y el profesorado no la hemos trabajado previamente.

A continuación se presenta una muestra de algunos textos, orientados a reconocer cualidades positivas y, por consiguiente, a aumentar la autoestima, que realizaron los chicos y las chicas de 4º de Educación Primaria del colegio “José A. Labordeta”.

CANTO A MÍ MISMO, A MÍ MISMA


Me percibo inteligente.
Me gusta ser generosa con los demás.
Me considero ágil en los deportes.
Me veo capaz de hacer las cosas.
Me alegro de mi creatividad en mis trabajos.
Valoro mis fuertes músculos.
Doy gracias por mi abierto carácter.
Siembro las semillas de la imaginación en mis textos.
Cultivo las flores del agradecimiento.
Me aplaudo a mí misma por ser decidida.
(Clara)

ASÍ ME SIENTO, ASÍ ME VEO


Abandono las cosas que hice mal en el pasado.
Heredé los preciosos ojos de mi madre.
Tengo los sentimientos puros.
Me percibo muy cariñoso.
Logré el corazón ardiente de mi hermano.
Me doy gracias a mí, de corazón.
Acojo a mis compañeros cuando están enfadados.
Aplaudo a mis papás puros.
Acepto mis bonitos sentidos.
(Jorge)

Me percibo atractiva cada día.
Me gusta mi inteligencia haciendo cuentos en clase.
Valoro mi flexibilidad en gimnasia rítmica.
Me veo amable con mis amigos.
Me siento cariñosa con mi familia.
Estoy satisfecha de mi alegría con los demás.
Me alegro de tener un pelo bonito cuando me peino.
Doy gracias por tener muy buena salud.
Tengo suerte de tener unos ojos castaños.
Atesoro mi valor para ayudar a mis amigos.
(Ana)

CANTO A MÍ MISMA


Abandono las malas intenciones.
Asumo mis responsabilidades de estudiante.
 
Tengo buenos modales.
Me siento orgullosa de mi capacidad para el lenguaje.
 
Atesoro mis buenos sentimientos.
Consigo evitar los pesados sufrimientos.
 
Agradezco que los males de dentro se vayan.
Siembro semillas en el huerto del respeto.
 
Me veo guapa sin las pesadillas que me atacan.
Valoro mi forma de ser.
(Irene)
 

Tengo buena salud.
Me adoran mis padres cariñosos.
Conquisté a mis mejores amigos.
Logré sorprender a mi gran madre.
Doy gracias a Dios por tener brazos, piernas…
Me siento feliz por ser listo.
Me percibo muy cariñoso.
Estoy satisfecho por sacar buenas notas.
Acojo a mis padres bondadosos.
Intuyo que tendré un buen trabajo.
(Karem)

Me percibo lista porque apruebo.
Me siento veloz porque corro mucho.
Me imagino una buena futbolista.
Abandono los insultos porque no me gustan.
Abrazo a mis amigos buenos.
Agradezco mi fuerza pequeña.
Cultivo flores amarillas.
Conquisté la liga de fútbol.
(Hawa)

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