
La escuela rural, una escuela pequeña y pública, y las pequeñas estructuras educativas,
modelos valiosos y necesarios para nuestra educación y para nuestra sociedad.
Sábado, 19 septiembre 2009 / Castejón de Sos / Organiza: MRP Aula Libre / Colaboran: CPR Graus - CRA Alta Ribagorza

En cualquier colegio, debería tener acomodo, desde hace muchos años, una biblioteca escolar: el primer centro cultural en el que entrase un niño o una niña de pocos años.
Llevamos ya unos años hablando más de la cuenta de esta instalación y trabajando menos de la cuenta para hacerla posible. Probablemente todo venga de algunas carencias formativas, que todavía no están en vías serias de solución. Muchos maestros y maestras (por no decir todos o la mayoría) salen de la facultad igual que salíamos hace treinta años: desconociendo la potencialidad que la biblioteca escolar puede tener en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Para paliar esa carencia, deberían formar a los futuros maestros y maestras con otras metodologías de trabajo o hacérselas experimentar en su proceso formativo. Metodologías que no tuvieran como únicos referentes los libros de texto y los exámenes o controles semanales, entre otras lindezas.
La biblioteca escolar puede ser un espacio civilizador, un lugar de encuentro, un territorio para explorar la ficción, un taller de técnicas de trabajo alternativo, un buen lugar para practicar la educación documental, un centro de recursos construido colectivamente para beneficio de todo el alumnado y profesorado; una vía de participación para madres y padres que se quieren involucrar en el funcionamiento del colegio; un instrumento para paliar algunas desigualdades culturales… En definitiva, una pequeña estructura que, dentro del colegio, se convierte en espacio público y que lo mejora.
De esto y otras cosas podemos hablar el próximo día 19 en Castejón de Sos.
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